Nuestra comarca soporta un clima continental extremo con una doble influencia: Atlántica en invierno, dominada por el frío aliento del cierzo; Mediterránea durante los estíos secos y calurosos.
Estas particulares características climáticas le confieren unas peculiaridades únicas y diferenciadoras de otras zonas productoras de vino. Los contrastes térmicos diurnos y estacionales son muy acusados, con temperaturas extremas. La precipitación es escasa, situándose en un promedio de 350 mm en zonas más bajas, hasta 450 mm en zonas más elevadas. Pertenece al Somontano Ibérico, del que forma parte como una subcomarca estructurada alrededor del Valle de Huecha.

El relieve corresponde a una sucesión de altiplanicies de altitud comprendida entre los 350 y 700 m, de topografía suave con ondulaciones de muy amplia curvatura. La parte occidental se muestra más accidentada por la presencia de los contrafuertes del macizo del Moncayo.

Una de las características que más contribuye al buen cultivo del viñedo es el estudio de sus suelos. Los suelos que predominan en nuestros campos son suelos pardo-calizos y suelos de terraza, con pedregosidad media, buen drenaje, niveles medios de materia orgánica y ricos en nutrientes.
También existen suelos arcillo-ferrosos en las laderas más próximas al macizo del Moncayo, donde la pedregosidad es mayor. Constituyen suelos muy indicados para el cultivo del viñedo con producciones de altísima calidad.